sábado, 10 de octubre de 2009

En el mismo barco

La política se ha convertido desde el principio de los tiempos en uno de los mayores distintivos humanos. ¿Qué sería el hombre sin este concepto sociabilizador? Aristóteles describió al hombre como un zoon politikon, un animal político es lo que significa este término. La política ha ayudado al hombre a mantener la convivencia de las sociedades dentro de los marcos posibles dados por la ética y moral.

La interdependencia vuelve a caer en los confines de la necesidad humana. Es la debilidad del hombre lo que lo hace sociable . Esta debilidad comienza desde la desunificación de la humanidad, que según el mito de la torre de Babel, emprende en este punto. Es esta falta de entendimiento lo que nos ha llevado a tener la creencia de pertenencia y aislarnos en cierta forma del mundo. Esta pertenecía a un determinado grupo de personas nos ha llevado por distintas etapas de la historia y ha llevado consigo una forma de convivencia con nuestros semejantes, y esta forma de armonía nos regresa al punto principal: la política.

Tanto los conceptos de sociedad y política, así como cualquier otro término perteneciente al ideario humano, no es más que ideas utópicas que viven en la razón humana. Nosotros nos apegamos a creer que una sociedad existe y esta idea se ve reforzada por nuestra comunión en grupos. Ya lo dijo Emmanuel Kant: “La existencia de Dios se admite no para fundamentar la moralidad, sino para fundamentar al mismo Dios”, si hacemos una analogía a la sociedad o la política, estas existen para fundamentarse a sí mismas, ya que no son algo engendrado por la naturaleza sino por el pensar humano.

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